UBI SUNT VETULAE?
LA VEJEZ FEMENINA EN EL CINE DE ROMANOS

Ubi sunt vetulae?
Elderly Women and Peplum

Lcda. Sara Casamayor Mancisidor
Doctoranda en Historia
Salamanca

Recibido el 20 de Julio de 2018
Aceptado el 21 de Septiembre de 2018

Resumen.Consideradas como sexualmente no deseables, físicamente débiles, y con poca utilidad para la sociedad, las mujeres mayores no suelen aparecer representadas en las películas. Ello incide en especial en filmes de acción como los ambientados en época romana, en los cuales los protagonistas suelen ser hombres jóvenes, atractivos y físicamente destacados que se mueven en un ambiente violento y erotizado ocupando el papel de héroes. El objetivo de este artículo es analizar las representaciones de la vejez femenina en las películas localizadas en la antigua Roma, sus presencias y ausencias, así como los estereotipos en los que se basan sus apariciones en la gran pantalla.
Palabras clave. Peplum, Vejez, Mujer romana, Estereotipos, Antigua Roma.

Abstract. Viewed as sexually undesirable, physically weak and with low social utility, older women are not often movie protagonists. This applies especially to action films, as the ones set in Roman times, in which the main characters are usually young, attractive, and strong men acting in a violent and erotized environment and occupying the role of heroes. The aim of this paper is to analyze the representations of elderly women in Ancient Rome films, their presence and absence, and the stereotypes in which their appearances are based on.
Keywords. Peplum, Old Age, Roman Woman, Stereotypes, Ancient Rome.

 

 

Introducción

Al igual que el género, la raza o la clase, la vejez se ha convertido en una de las temáticas de estudio de la investigación feminista y los Women’s Studies, creando incluso un campo propio, la gerontología feminista, que intenta poner en valor la vejez femenina e investigar las particularidades que se dan en la misma. Así, se ha comprobado que socialmente la vejez tiene diferentes matices para mujeres y hombres, sobre todo en lo que al papel de las personas mayores en la sociedad respecta (Stone, 2013: prefac.). Por otro lado, uno de los objetos de análisis de los Women’s Studies ha sido el de las diversas formas de representación de la mujer y de los roles de género, tanto en el pasado como en la actualidad, así como, uniendo ambos tiempos, la forma en la que las relaciones de género del pasado se representan en la actualidad y se transmiten al público académico y general. Destacan en este sentido, por ejemplo, los trabajos de Mª Ángeles Querol (2013, 2014) sobre la representación de la Prehistoria en los museos o el de Rosa Sierra (2012) sobre la Livia televisiva. Una de las formas más comunes en las que la sociedad accede al conocimiento de la Antigüedad es el cine de romanos, el cual, por su atractivo como medio de entretenimiento audiovisual, llega a un público más amplio que los documentales, los libros divulgativos, las exposiciones de museos y, sobre todo, la producción historiográfica de carácter científico (Solomon 2002: 21). El cine se presenta como un medio de enorme efectividad para transmitir valores de género, de formas que a veces pasan desapercibidas bajo la influencia de la acción (Markson 2003: 78). Así, “el discurso cinematográfico es, por las posibilidades abiertas a su manipulación, por su sutileza y su fuerza seductora, por la identificación que logra del espectador con los personajes de ficción y los actores o actrices, un eficaz instrumento de socialización en valores o en contravalores, y, consiguientemente, un reproductor o cristalizador potente de estereotipos de género” (Martínez 2011: 15-16).

Así, el cine se constituye en un arte a través del cual podemos analizar las diferentes representaciones que de la vejez femenina se hacen en las películas y, con ello, la imagen que se transmite de la ancianidad y del papel de las mujeres mayores en la sociedad.

El objetivo del presente artículo es analizar cómo es representada la vejez femenina en el cine sobre romanos. Para ello, se ha estudiado la presencia de la vejez, y especialmente la vejez femenina, en siete películas ambientadas en época romana (Tabla 1). Se trata de películas orientadas tanto al público adulto como al infantil, de aventuras y cómicas, e incluso una con una clara orientación adoctrinadora cristiana, todas ellas filmadas en los últimos 16 años. Creemos que la elección de películas que tienen la temática romana en común pero que a la vez son distintas entre sí enriquece nuestro estudio, ya que así podremos ver si la presencia o ausencia de las mujeres mayores en el cine de romanos es un aspecto general del mismo o debe matizarse atendiendo a las características particulares del filme. Por otro lado, somos plenamente conscientes de que este artículo sólo representa el primer paso de un estudio que debería recoger un número muy superior de películas para obtener una visión de conjunto de la representación de la vejez femenina en las interpretaciones sobre la Antigüedad.

 

Ausencias (y alguna presencia) de la vejez femenina en el cine de romanos

Si pensamos en las películas y series situadas en la antigua Roma que hemos visto a lo largo de los últimos años, no nos será difícil encontrar en ellas imágenes de hombres mayores, canosos y al mismo tiempo poderosos, revestidos de un aire de autoridad; así, por ejemplo, los miembros del Senado en la serie Roma (B. Heller, 2005-2007), el emperador Marco Aurelio en Gladiator (R. Scott, 2000) o, de forma más general en el cine ambientado en la Antigüedad, el anciano Ptolomeo que hace las veces de narrador en la película Alejandro (O. Stone, 2004), interpretado por Anthony Hopkins. La vejez, en el caso masculino, aporta sabiduría, respeto, memoria… aunque en ocasiones también se le den connotaciones negativas, como la imagen de viejo cascarrabias de Catón en la serie Roma (B. Heller, 2005-2007).

Pero el cine de romanos busca un héroe a través del que vivir aventuras envueltas en lo mítico, un personaje fuerte, preferiblemente masculino, un héroe al que se ubica en un ambiente marcado por la violencia y el erotismo (Lapeña 2005: 424), rol difícilmente asumible por una mujer vieja. La mujer, en las películas de ambientación romana, se presenta sexualizada y con un papel secundario, como amante fiel del protagonista, al que espera a la vuelta de sus aventuras al modo de Penélope -Andrómaca y Briseida en Troya (W. Petersen, 2004) y la reina Gorgo en 300 (Z. Snyder, 2007)-, o como la compañera guerrera que normalmente emplea armas que son consideradas secundarias, como el arco -Atalanta en Hércules (B. Ratner, 2014)-, papeles que pretenden reproducir la realidad histórica pero que sobre todo son ejemplo del ambiente cultural en el que fueron filmadas dichas películas.

Sexualmente invisible e incapaz físicamente de luchar, la anciana no encaja en ninguno de los perfiles femeninos que hemos dado. No obstante, las mujeres mayores eran en época romana, tal y como lo son en la actualidad, parte de la sociedad. Por ello, en el presente artículo nos hemos propuesto analizar la participación de las mujeres mayores en las películas de romanos y ver cuál es su función en ellas. Los personajes encontrados se resumen en la Tabla 2, en la que solamente hemos incluido a aquellas vetulae que aparecen en los filmes de forma individualizada o que son destacadas en alguna escena, ya que en ocasiones, como ocurre en escenas multitudinarias como las de las luchas de gladiadores en Pompeya (P. Anderson, 2014) o algunos momentos de Ágora (A. Amenábar, 2009), pueden adivinarse entre el gentío cabezas canas a las que no puede atribuirse un sexo concreto.

En general, hemos comprobado cómo la vejez se caracteriza en las películas mediante el cabello encanecido, la debilidad física, la enfermedad, y la pobreza. Un atributo recurrente suele ser el uso del bastón, como vemos en Ágora (A. Amenábar, 2009) o Ben Hur, la película animada (B. Kowalchuk, 2003). Los ancianos, como los niños, sirven a los directores para recrear escenas cotidianas con multitudes, ya sea un día normal en el mercado o el foro, o secuencias de acción como luchas de gladiadores y huidas apresuradas debidas a fenómenos violentos. Sólo en algunas ocasiones, tal y como ocurre con el personaje de Marco Aurelio en Gladiator (R. Scott, 2000), el tío del protagonista en La legión del águila (K. Macdonald, 2011), o el padre de Hipatia en Ágora (A. Amenábar, 2009), la vejez conlleva connotaciones de sabiduría. Más frecuente es que el personaje mayor sea poderoso, como César en Astérix: La residencia de los dioses (Louis Clichy, 2014), de nuevo Marco Aurelio, y el legado de la Legio VI en La legión del águila (K. Macdonald, 2011). En todos los casos, no obstante, se trata de figuras masculinas, al igual que ocurre con Tito Albino, el protagonista de Carthago Nova J. M. Molina, 2011), quien nos narra la historia de su vida en la ciudad. Él es el único anciano que ocupa un papel principal en las películas visionadas, aunque la trama no se desarrolla en su vejez, sino en su adolescencia y juventud, por lo que tampoco resulta una forma útil de conocer cómo era la vida de los ancianos romanos.

Centrándonos en la vejez femenina, el panorama es más desolador. Si ya las mujeres se ven abocadas en el péplum a papeles secundarios como madres y esposas, incluso en las películas de carácter didáctico y dirigidas al mundo infantil, las vetulae prácticamente desaparecen de la pantalla en los siete filmes analizados. Sólo contamos con dos ejemplos en los que aparezcan de forma individualizada. El primero es el de Miriam, madre de Ben Hur en Ben Hur, la película animada (B. Kowalchuk, 2003), a quien vemos como una mujer joven al principio de la historia y que reaparece ya avanzada la trama como una mujer canosa que padece la lepra y que vive con su hija, también enferma, como una persona marginada por la sociedad (Fig. 1). Anciana y enferma, el objetivo de este personaje es despertar la compasión del espectador, ensalzar el amor de la familia y dar una visión positiva de Esther, el personaje que cuida de ella y de su hija. El segundo ejemplo es el de la esclava de Hipatia en Ágora (A. Amenábar, 2009), cuyo nombre no conocemos y que apenas aparece en un par de escenas (Fig. 2). De forma colectiva, las vetulae están presentes también en la historia de Hipatia, como un grupo de mujeres que discuten animadamente en el mercado (Fig. 3). Un caso que resulta algo ambiguo es el de Octavia Lucana, madre de Tito Albino en Carthago Nova (P. Pérez, J. M. Molina, 2011). Se trata de una mujer a la que vemos envejecer a medida que transcurre la historia, y quien en los momentos finales de la misma ya debería ser una mujer mayor, pero a quien no se caracteriza como una anciana. Vemos cómo se hace envejecer al personaje mediante algunas arrugas en su rostro y dándole una tez grisácea y una expresión cansada, pero Octavia no tiene el pelo blanco ni es una mujer débil. Parece que se ha intentado hacerla envejecer pero sin dar al espectador la sensación de ancianidad, ocultando algunos de los signos más evidentes de la misma.


Miriam, madre de Ben Hur. Ben Hur, la película animada (B. Kowalchuk, 2003)
©Goodtimes Entertainment


Esclavos de la familia de Hipatia. Al fondo, la esclava anciana. Ágora (A. Amenábar, 2009)
©Twentieth Century Fox


Mujeres discutiendo en el mercado. Ágora (A. Amenábar, 2009)
©Twentieth Century Fox

Vemos así como ni siquiera en las películas donde aparece una mayor variedad social, como Ágora (A. Amenábar, 2009), o donde la mujer no es invisibilizada, ocupando papeles de trabajadora y realizando tareas tradicionalmente asignadas a la mujer romana como el tejer o cocinar, tal y como se aprecia en Carthago Nova (P. Pérez y J. M. Molina, 2011) y Astérix: La residencia de los dioses (L. Clichy, 2014), las vetulae son casi invisibles. En ocasiones, además, asistimos a estereotipos de género negativos, como el de la esposa mandona de Abraracúrcix, el jefe galo de la aldea de Astérix y Obélix, o el de que existen actividades que, por ser consideradas femeninas, son inferiores, como se refleja en la “peligrosa feminidad de las letras” a la que se alude en Carthago Nova (L. Clichy, 2014, minuto 9:10).

 

Conclusiones

Perdido su atractivo como objeto sexual, la mujer mayor desaparece de la pantalla (Markson 2003: 78). Excusados en la aparente gerontofobia del público de las películas ambientadas en el mundo romano, formado principalmente por espectadores masculinos y jóvenes que buscan identificarse con el protagonista, los directores han decidido ocultar la vejez en sus películas, o relegarla a un plano secundario (Genovard y Casulleras 2005: 11). Si unimos los dos factores expuestos, obtenemos un marco en el que la presencia de la vetula se hace imposible, ya que se trata de una mujer, y hemos dicho que la mayoría de los consumidores de estas películas son hombres, y además jóvenes, por lo que una mujer mayor les resulta difícilmente deseable en lo sexual. Si bien en otros géneros cinematográficos el rechazo a los ancianos parece estar desapareciendo (Pinazo 2013), a lo largo del presente artículo hemos comprobado que no ocurre lo mismo en el caso del péplum. Los protagonistas de las películas, hombres jóvenes y atractivos que ocupan el papel de héroes, incluso en películas infantiles como Astérix: La residencia de los dioses (L. Clichy, 2014), donde los protagonistas son dos guerreros galos, no especialmente bellos pero sí fuertes, propician una imagen sesgada de la Antigüedad, donde no tienen cabida miembros de la sociedad romana como los ancianos, los niños, las clases bajas no guerreras… Sólo en tres de las películas analizadas, Ágora (A. Amenábar, 2009), Ben Hur, la película animada (B. Kowalchuk, 2003) y Carthago Nova (P. Pérez y J. M. Molina, 2011), aparece reflejada la pobreza a la que se veían abocados los ancianos que no tenían una familia que pudiera ocuparse de ellos o que padecían enfermedades como la lepra, y ello porque se trata de escenas que pretenden mostrar la bondad del cristianismo, en los dos primeros casos, y hacer didáctica de la Historia, en el tercero.

Tras el visionado de siete películas ambientadas en la antigua Roma, hemos comprobado que, si bien la vejez masculina parece estar ganándose un hueco en las recreaciones históricas realizadas por el cine, no ocurre lo mismo con la femenina, que resulta prácticamente inexistente. Las ancianas romanas, cuando aparecen, lo hacen en papeles secundarios o formando parte de multitudes, careciendo en la mayoría de los casos de nombre, diálogo y un papel relevante en la trama. Además, cuando aparecen mujeres mayores es porque pretende resaltarse su papel como madres -o personal doméstico, en el caso de la esclava-, y son representadas mediante roles claramente condicionados por el género -discuten, son débiles o enfermas, no realizan tareas relevantes para el sostenimiento económico de la familia, están siempre a la sombra del protagonista masculino…

Por otro lado, esta ausencia de vetulae en el cine localizado en la antigua Roma tiene consecuencias con respecto a la concepción del pasado. Como medio de representación audiovisual de la realidad, el cine histórico influye en la forma en la que se crea la memoria popular sobre el pasado; de ahí su enorme importancia didáctica, ya que hoy en día constituye “la principal fuente de conocimiento histórico para la mayoría de la población” (Rosenstone 1997: 29). Esa población, ajena a la producción historiográfica de carácter científico, interioriza la Historia que le transmiten los medios audiovisuales sin ser consciente de que ésta está plagada de errores o ausencias, creando su propia memoria de la Antigüedad (Aliaga y Parra 2003: 46; Lapeña 2008: 109). La popular concepción de que los romanos no llegaban a viejos se ve reforzada por las representaciones visuales de la Antigüedad, que reservan los papeles de la ancianidad a hombres que se caracterizan por suplir la falta de fuerza física por la sabiduría que aportan los años y a personajes de ambos sexos que aparecen como parte de la multitud. Un destino similar al que sufren los individuos infantiles, aunque éstos tienen una mayor presencia en los filmes.

En definitiva, vemos cómo el cine ambientado en la antigüedad romana, incluso el destinado al público infantil y que por ello debiera tener un carácter didáctico, supone una forma más de marginalización de la vejez femenina, en cuanto a la escasez de personajes y la aparente negativa a mostrar los síntomas de la ancianidad en las mujeres, como ocurre en el caso de Octavia Lucana. Las representaciones cinematográficas del pasado sirven para dar voz a inquietudes, ideas y concepciones culturales del presente y comprender mejor la realidad en la que vive el espectador (Pérez y Leal 2014: 26). En este sentido, la invisibilidad de la vejez femenina en la recreaciones fílmicas de la Antigüedad romana no es más que el reflejo de la cultura de la eterna juventud en la que nos encontramos sumergidos en el siglo XXI, en la cual las mujeres deben ser siempre jóvenes y bellas para tener una vida satisfactoria y cumplir con su propósito como objeto del deseo sexual masculino.

 

Bibliografía

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Lista de películas visionadas

TÍTULO

AÑO

DIRECTOR

Ágora

2009

Alejandro Amenábar

Astérix: La residencia de los dioses

2014

Louis Clichy

Ben Hur, la película animada

2003

Bill Kowalchuk

Carthago Nova

2011

Primitivo Pérez, José María Molina

Gladiator

2000

Ridley Scott

La legion del águila

2011

Kevin Macdonald

Pompeya

2014

Paul W. S. Anderson

 

 

 

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ISSN 1988-8848